miércoles 4 de mayo de 2011

Y de repente… ya no es lo que era


Crees que lo tienes controlado. Crees tener posesión de todo lo que te rodea. Crees que todo está bien. Con tus fracasos. Con tus decepciones. Con tus esperanzas. Con tus sueños. Son tuyos. Tú los controlas. O eso crees.

Sigues mirando al mismo lugar. Sigues leyendo los mismos mensajes una y otra vez. Crees que algo va a cambiar, que lo tienes controlado. Miras su foto. Suspiras. Recuerdas. Sonríes. Sigues ilusionado. Sigues recordando lo bonito que fue, y lo pronto que desvaneció. Pero sigues recordando. Cada noche, si, cada noche, 1.095 noches, la misma imagen. El mismo rostro al cerrar los ojos. La misma cara al abrirlos. Cada noche. Piensas, suspiras, sonríes y recuerdas.

Pero hay un día que todo cambia. Lo bueno crees que es malo. Lo malo crees que es bueno. Ya nada es lo que era. Quieres recordar. Pero no puedes. Te das cuenta que por primera vez en 1.095 noches tienes que esforzarte para mantener su imagen. Te lo planteas todo. ¿Si tienes que esforzarte para recordar, vale la pena? No tengo respuesta. Si nada es lo que era, ya no sé lo que será.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada