jueves 2 de junio de 2011

El tesoro más buscado


Hace años me contaron que a todas las personas se les aparece un tesoro una vez en la vida. Un tesoro que hay que saber coger con la energía y la ilusión justa para quedártelo sin romperlo. Como buen impaciente que soy, justo en ese momento empecé la búsqueda. No tengo paciencia suficiente para que se me aparezca, lo debo encontrar antes. Así me ha ido.

He encontrado algunos, siempre tenían alguna tara, suponía que eso era lo normal, nunca he creído en la perfección absoluta. Unos tenían una mancha más grande, otros más pequeña, alguno estaba un poco roto, pero era aprovechable. Estaba convencido que lo habitual es que hubiera alguna cosa del tesoro que no me gustara, pero porque no me gustara algo no dejaba de ser un tesoro. El error no era obviar la tara, el error era precipitarme a buscarlo.

Las prisas me hacían creer que el tesoro se ajustaba a mi medida. Era precioso, brillante, con unos inmensos rubíes… He encontrado pocos, pero los pocos que he encontrado eran tan delicados que se han roto antes de tiempo. No eran para mí.

Desistí. No podía más. Renuncié a seguir buscando. Todos tenían alguna tara, había algo en ellos que no me gustaba.

Pero aquel día… vaya día… estaba allí… Había estado junto a mí bastante tiempo, no demasiado, pero debería haberme dado cuenta. Que ingenuo soy. Esta vez no lo he buscado, y allí está. Es la perfección. No tiene ninguna mancha, no tiene nada roto. Sus brillantes me iluminan la cara. Mi rostro se contagia del color del oro más puro.

Lo he encontrado, tal como me dijeron, no hace falta buscarlo. El tesoro ha aparecido. Pero… es demasiado. No puede ser verdad. ¿Dónde está la trampa? No tiene una sola pieza que no me guste. Parece hecho a mi medida. Ha aparecido solo. Ahora tengo miedo. ¿Y si no es este? ¿Y si es un espejismo? Hay veces que pienso que es mejor contemplarlo toda la vida que poseerlo solo por un instante. Es tan bonito que no tengo el valor de acercarme. Lo cogería, pero… ¿y si se rompe? ¿y si lo pierdo? Prefiero observarlo. Dicen que para lograr algo solo debes desearlo con todas tus fuerzas. No sé dónde lo he escuchado, pero seguro que era una película de final feliz. Lo observaré, lo contemplaré, lo protegeré, nadie le va a hacer daño a mi tesoro, ni yo. Lo cuidaré, lo limpiaré y sanaré sus heridas, pero no me acercaré. Me encargaré que luzca, me quiero sentir orgulloso de mi tesoro, pero no me acercaré. Dicen que para lograr algo solo debes desearlo con todas tus fuerzas. Desearé que sople el viento, que suba la marea… que el tesoro venga a mí. Frank Carpa, Victor Fleming, Billy Wider, Fred Zinnemann, Woody Allen, ¡escribid vosotros el final! ¡Pero que sea feliz, no jodais!!!

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